Podemos usar estas cuatro palabras: “nacimiento, vejez, enfermedad y muerte” para
describir el curso de la vida de los seres humanos. ¿Alguien en el mundo observa esta ley
de la vida? Las personas estamos destinadas a seguir este camino desde el momento en
que nacemos, pero lo evitamos deliberadamente.
El Sr. Marco se para en el puente nuevamente. Con su palma arrugada, toca la barandilla
llena de huecos y grietas, y cuando mira el agua de debajo piensa en cuando era joven.
Este puente es muy alto, se alza al menos diez metros sobre el agua. El paso de los años,
el viento y el río han dejado profundas cicatrices en su cuerpo. El Sr.Marco es incluso más
viejo que este puente, que tiene más de setenta años.
Lentamente busca apoyar su tembloroso brazo en la barandilla, a un lado de la estructura.
Su paso es lento y débil, como una vieja estatua que podría caerse en cualquier momento,
haciendo su lucha final.
El viento de hoy es tan fuerte, que no puede evitar pensar en los días en que buceó con
sus amigos cuando era joven. En aquel tiempo el viento también era muy fuerte, y a
menudo lo aprovechaban para saltar desde el puente al agua: “Un día ventoso se puede
conseguir una parábola perfecta”, decían ellos.
El Sr.Marco continúa moviéndose y luego mira hacia abajo desde la barandilla, la altura de
diez metros lo marea un poco. De repente recuerda la primera vez que se paró en el
puente: Era un adolescente y ver la superficie del agua a diez metros de distancia le hizo
temblar. “¡Salta! Se está bien”, gritó su amigo desde el agua. Apretó los dientes, volvió a
mirar el agua y saltó. El agua salpicó a más de un metro de altura y mojó por completo a su
amigo.
“Que bonito es ser joven.” Se recupera y continúa mirando el agua, mirando, mirando, como
si se hubiera visto a sí mismo, era un joven, saludable y enérgico, completamente diferente
a ahora. Después saca una pequeña caja de pastillas y una foto del bolsillo, de repente
sonríe y tira las pastillas al viento, que aterrizan en el río y salpican unas pequeñas gotas de
agua.
El viento todavía sopla en silencio. El Sr.Marco finalmente mira la foto que había sacado. En
ella aparece él mismo, cuando era joven, saliendo del agua. Después, con la foto en la
mano, el anciano salta hacia el río. Justo en ese momento el viento se hace más fuerte y
levanta su cuerpo creando un arco perfecto. En ese momento las arrugas de su rostro
desaparecen por completo y florece una expresión de felicidad.
“Eso es”, “¡Cualquier persona puede ser joven hasta la muerte!”