¿Hay alguien? No parece que haya nadie, es mi momento, ¿Cómo es posible que se hayan olvidado de cerrar la puerta? De todas las veces que he visitado este lugar tan extravagante, ninguna noche la han dejado abierta… Antes de irme debería despedirme de mi sabueso de lava “Cuellilargo” aunque ahora debe de estar durmiendo como todos… No es tiempo para pensar en estas tonterías, tengo que largarme de aquí y explicar mi larga travesía, mi gran hazaña, al resto de habitantes de este planeta, este gran logro que he conseguido se tendría que celebrar por todos lados y todo el mundo debería recordar mi nombre, Sr.Sss-  Ay no, ese nombre no, Mr.76540-K.

Asomo la cabeza por el marco de hierro de la puerta, vigilo que no haya nadie, sí, no hay nadie vigilando por fuera tampoco… Paso una pierna, luego la otra y con ella todo mi cuerpo, camino rápidamente y… ¡Libertad! Ya he escapado de este putrefacto lugar lleno de malos olores y gente que vive de las mentiras, no como yo.

¿Y ahora qué? Hace mucho que no gozo de libertad alguna, estoy harto de regresar aquí todo el rato. Quizás debería de probar suerte en otro lado, aquí en “Acidalia Planitia*1” no soy muy bien recibido, ¿qué te parece visitar Tharsis*1? He oído que allí hacen buenas arañas al vapor, perfecto, hacía allí que voy entonces, en busca de una nueva vida y gente que por fin me entienda…

 

“¿Y dónde está la nave? ¿Has venido solo? ¿Dónde está tu tripulación? ¿Qué clase de broma es esta?” Agh, de verdad, que pesada es la gente de aquí… Todos con tantas preguntas y tan escépticos… Además, todos con esas máscaras doradas, azules y rojas con labios de plata y cejas de bronce, serias o sonrientes, todo es tan raro aquí… De solo pensarlo me pongo enfermo, menos mal que me voy ya…

Vamos a mirar cómo de lejos queda Tharsis… A ver… Pues nada más ni nada menos que 40 eucilatus*2, lo que son unos 20 birropins*3, nada, en 15 micrundos*4 estoy allí, así que, dame 2 eptocilatos*5 y ya estoy. Uy, mira qué florín más bonito, y… ¿Qué es eso que diviso a lo lejos? ¡Anda, pero si ya estoy llegando, mira tú que bien! Oh, espera, ¿eso no es Júpiter? Ya veo su característico anillo, ¡a ver si me cabe en el dedo! ¡Si junto mi primer dedo con el sexto haciendo un “pinzum*6 puedo aplastarlo! Mejor no lo hago, ya que si no mataría a todos mis amigos y a mi familia que viven allí. Algún día volveré a visitarlos… Pero antes tengo que hacerme reconocer aquí, en Tharsis, donde para hacerme saber, acabo de llegar. Uff, cuánto polvo marciano hay por aquí, casi no soy capaz de localizar los vitaculums*7 de las personas de aquí aunque estoy consiguiendo reconocer algunos, algunos vitaculums son de hasta 2 pisos. Vamos a ver cómo me van las cosas… Por lo que se ve, este pueblo de Tharsis no está muy concurrido, pero con que solo haya alguien que por fin vea la verdad de lo que les intento explicar, me sirve…

A ver, esta casa parece habitada… Toco la puerta de cuarzo macizo dando suaves golpes…

  • Si, dig… – dijo entrecortada la señora-.
  • ¡Señora! Estoy encantado de que me reciba a mí, ¡a un jupiteriano!
  • ¿Disculpe? ¿Me está tomando el pelo? -respondió ofendida la mujer-.

Ya volvemos con las tediosas preguntas…

  • A ver, déjame repasar un momento, ¿eres un… jupiteriano, verdad? -preguntó con interés la mujer-.
  • Así es doña NI.
  • ¿NI? -preguntó doña NI-.
  • No tengo Ni Idea de quién es usted.
  • Me está vacilando usted, ¿no es así? Para empezar, si fuera un jupiteriano, ¿cómo ha llegado hasta aquí? ¿dónde está su nave? -interrogó de forma incrédula Doña NI-.

Una nave… Una nave… Una nave… ¿Qué es una nave?

  • ¿Y bien, está usted ahí? ¿Jferiwoeh*8?
  • Una nave… ¡Pues claro que tengo una! Acompáñeme usted.

Un momento, ¿Qué se supone que estoy haciendo? Me hallo en Tharsis, en un pueblo de Kelek*9 sabe dónde… y le voy a enseñar mi “nave” a la señora NI, pero… ¿Qué demonios es eso? Bueno, pues toca improvisar. Nave… Nave se parece a ave, ave a llave, llave a cerradura, cerradura a armadura ¡Y armadura a cucaracha!

En ese mismo instante, en frente de nuestro protagonista y de la señora NI, se les apareció un gigantesco tayir, un tipo de cucaracha muy común, de unos 3’5m de altura. Ambos se sorprendieron tras lo sucedido.

  • ¡Dios santo! ¡Qué es eso! -exclamó asustada la señora NI-.
  • Mi nave, ¿qué le parece? ¿Bonita verdad?

¿Qué se supone que acaba de pasar? Me vino a la mente la idea de la cucaracha y de repente ha aparecido…

  • ¡Eso no es una nave! ¡Dios santo qué asco, eso es una cucaracha!
  • Pero bueno, ¿va usted a cuestionar mis métodos de viaje?
  • Para empezar, eso no es una nave, es un ser vivo, una cucaracha como las que me encuentro en mi casa, ¡pero de 3 ’25 m de más! Una nave, que cómo bien sabes sirve para viajar, tiene una forma cilíndrica hecha de metal, con una punta puntiaguda y con un propulsor en la parte inferior. Si quieres hacer una nave más completa, también es necesario construir unas alas inferiores.
  • Muchas gracias doña NI, pero ya lo sabía, inculta. Disfruta de tus conocimientos vacíos. Adiós.
  • ¡No entiendo ni siquiera por qué le he acompañado! ¡Adiós!

Otra persona que huye, pff, quizás no haya nadie más en este pequeño pueblo… A no ser… Ah mira, aquí hay otro vitaculum, de la señora… Señora Ttt… Voy a tocar a la puerta

  • ¿Y bien?
  • Eh, pero si habla usted…

¡Si usted habla inglés!

  • Yo hablo lo que hablo – Dijo la señora Ttt
  • Usted es… ¡Marciana!. Esta palabra no le es familiar, ciertamente. Es una expresión… terrestre.

Ahora es cuando me preguntará por mis compañeros… ¿Y si he venido solo? Mis compañeros… Compañeros…

Y en ese momento, 3 figuras a mi imagen y semejanza se me aparecieron detrás. Sin pensarlo ni un momento, intenté evitar mi sorpresa y aproveché lo sucedido para explicarle que ellos formaban parte de mi tripulación.

  • Venimos de la Tierra. Yo soy el capitán 76- Esto…
  • ¿Esto…?
  • Soy el capitán Williams y hemos llegado a Marte hace no más de una hora…

En fin, ¡henos aquí! Y el primer habitante… marciano que “encontramos” ¡es usted!

Tras esto, nuestro capitán protagonista, su tripulación y la señora Ttt siguieron hablando durante un rato, una conversación que acabó con la invitación por parte de la señora Ttt de visitar al señor Aaa.